st

sábado, 8 de agosto de 2015

praliné






































Abrir la caja de bombones, tomar uno al azar —o, al contrario, elegirlo escrupulosamente— y descubrir a mitad de mordisco que es de … praliné. Qué decepción.
Y mientras los restos mordisqueados boyan por ahí, listos para que algún adulto los rescate, ir a buscar rápido otro que diluya el gusto feo y que devuelva el momento de placer arrebatado así, sin más.
Blogging tips